viernes 7 de enero de 2011

sirenas

miro el reloj y ya son las seis... debería irme a la cama, no para disfrutar del trabajo bien hecho, ni con la sensación de que me lo gané, no, sólo con el objetivo de poder levantarme mañana, hoy vamos, y seguir tiritando en este mundo gélido. ojalá tenga suerte y consiga conciliar el sueño, y sintiéndome infinitamente afortunado en este resquicio de noche que aún resta, pueda soñar con sirenas. sí: sirenas. 
sirenas con las que poder sentarte a una mesa y tomar café, charlar desinteresadamente de forma real, y llevarte a la cama sin ningún tipo de pudor, rencor, resentimiento, compromiso... entrega. 
sirenas con las que salir a pasear por el río, llevarlas a cenar, tomar la última copa y despedirlas con un beso en la mejilla en la puerta de su casa. 
sirenas con las que discutir qué estrategia es la más adecuada en esta situación y cúal debe ser el planteamiento correcto más alejado de la pasión y el calor del momento. 
sirenas que quieran presentarte a su familia, su don más divino, y sirenas que oculten su pasado y presente, y sólo quieran acompañarte de aquí al futuro. 
sirenas que con sus cantos te roben los pensamientos, las frustraciones o las preocupaciones, y te muestren un mundo armónicamente perfecto, ideado para albegar paz y felicidad. 
sirenas que chapoteen con su cola en el mar, humedeciendo tu seca existencia, que te enseñen que toda persona tiene su mitad humana (bella) y su mitad animal (salvaje), que te lleven a nadar por inmensos océanos, que se queden en la orilla porque no pueden avanzar tierra adentro, y su único lazo con el otro mundo sea una playa, a ser posible, desierta y al amanecer, con olas bravas, verdes resplandecientes.
(...) 
sí, hoy desearía soñar con sirenas... desearía soñar contigo.

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