me descalzo y ando clavando mis pies en la húmeda y dolorida arena de invierno... nadie disfruta hoy con su frío... por qué no sabré apreciar las espinas de la rosa que tan vigorosamente me alegra el ánimo? por qué querré siempre limpiarme el sudor antes de empezar a correr?...
las gaviotas pasan nuevamente ante mí... de mí... no consigo ofrecerles ni un gramo de alimento, y maldigo, insistentemente, con orgullosa injusticia, su distanciamiento... por qué quiero cambiarlas si disfruto de su vuelo de manera casi febril? por qué huyo de sus interesadas pretensiones si sólo tengo ojos para ellas?...
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada