jueves 18 de noviembre de 2010

confiando en el capitán

¿está todo?. 
sí mi capitán. los operarios han terminado justo en el plazo estipulado, las velas ya están ondeando al viento, aún algo arrugadas, pero el mistral se encargará del resto. 
¿corre el mistral aquí?. lo desconocía. 
sí mi capitán, llega ladeado y casi sin fuerza, pero es más que suficiente para destensar las telas y darles vida. 
¿la tripulación se encuentra al completo?. 
sí mi capitán, falta el cocinero que ha salido a por las últimas provisiones, y ya se sabe, siempre para en el burdel de la esquina del puerto antes de un gran viaje. 
¿y quién ha dicho que éste lo sea?. 
todos tenemos la certeza de ello, mi capitán. con su presencia sabemos que la empresa que se nos encomienda será importante, de calibre. 
entiendo. pero tampoco quiere decir nada, no me quedan muchos años al frente, quizás sea de mis últimos viajes... 
si me lo permite, mi capitán, no creo que así sea. su fama le avala, sus batallas son legendarias, su valor no tiene parangón... 
vale, vale, no siga: le he entendido. cuéntame algo más del barco. 
como puede apreciar, la premura por construirlo no ha impedido cuidar los detalles más pequeños, es el navío más perfecto que ha surcado esta bahía... bueno, que surcará. 
¿tiene dudas?. 
no mi capitán, pero siempre la primera puesta en escena es la más difícil, dónde han caído las mejores naves que se recuerdan, porque no siempre lo que se construye en la tierra es apto para deslizarse por el océano... 
entiendo. ¿duda que el barco flote?. 
no dudo mi capitán, sólo espero. 
¿a qué espera?. 
a que salga bien la botadura, mi capitán. ... ¿saldrá bien, verdad mi capitán?. 
confiar... sólo cabe confiar, marinero.

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